La infancia de William Omar Landrón Rivera estuvo marcada por condiciones tan adversas como ver a su madre vender drogas para poder alimentar a su hijo.

A los 15 años de edad, ya había dejado su casa y se valía por sí mismo, pero dentro de un ambiente de criminalidad que lo acompañó toda su adolescencia. Cuando se miró en el espejo, a los 25 años, abrumado por la persecución del sistema judicial de Puerto Rico, tomó una decisión definitiva: cambiar su vida y aprovechar su talento para otros fines.

Hoy, mundialmente conocido como ‘Don Omar’, este artista precursor del reggaeton le pudo contar a Alberto Sardiñas que el haber superado sus errores fue clave para salir de esas circunstancias: “Yo vivía en un sistema: o cazas o te cazan, o te defiendes o te matan”.  Enfrentó una condena de 15 a 18 años de cárcel. El juez que lo iba a condenar padecía cáncer terminal. “Tengo un gran problema: mi hijo es tu fanático”, le dijo. “Influenciaste a mi hijo. Quiero que te muevas hacia adelante, por mi hijjo y por otros a quienes has influenciado”.  Ese fue el momento que lo cambió y le permitió decidir ser diferente. A don Omar no le importan los bienes ni los lujos. Conoció la pobreza extrema y compró la casa en que pasó sus primeros años, para no olvidarse de su origen.

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