Miguel Bosé se declaró cómplices y culpables a los asistentes a un concierto suyo en la plaza principal de Ciudad de México, conocida como el Zócalo, de su emoción por presentarse en tal escenario ante miles de seguidores que esperaron horas para verlo.

Después de tres conciertos en el Auditorio Nacional de la capital mexicana en el arranque de la gira “Estaré 2017”, el cantante español se presentó esta noche en la Plaza de la Constitución, una explanada de más de 46.800 metros cuadrados en el corazón de la ciudad, que se encontraba casi llena de seguidores.

Habían comenzado a llegar desde la mañana en pequeños grupos, que acamparon bajo un cielo despejado. Conforme se acercaba la hora anunciada del concierto, las 19.30 hora local (01.30 GMT del lunes), el flujo de gente se aceleró mientras el sol caía y el viento comenzaba a calar.

A juzgar por la reacción del público cuando el artista apareció en el escenario con su equipo de músicos, la espera valió la pena.

Bosé abrió con “Sereno” y siguió en rápida sucesión con “Duende” y “Nena” mientras sus admiradores gritaban y saltaban al ritmo de la música que retumbaba desde alrededor de 140 bocinas.

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